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jueves, 19 de diciembre de 2013

Cuando no sabes qué hacer, dedícate a hacer lo que mejor sabes hacer

En mi empresa tenemos un consejero que nos da grandes consejos, lo malo es que muchas veces no le hacemos caso y con el tiempo acabamos viendo como si le hubiésemos hecho caso nos habría ido mejor. El caso más reciente está relacionado con la falta de foco o la diversificación excesiva en los negocios. Muchas veces nos dejamos llevar por las tendencias y pensamos que lo que hacen otros siempre es mejor. No somos conscientes de nuestras verdaderas cualidades y eso nos lleva a cometer errores. Cometer errores es bueno si somos capaces de aprender sobre ello, lo malo es que ahora con las dificultades que hay en el mercado hay que ir con mucho más cuidado porque un error puede ser fatal para nuestra empresa.

En mi evolución como emprendedor cada vez estoy viendo más claro lo importante que es conocer mis cualidades y obtener el mayor rendimiento de ellas. Para esto es necesario dedicar un tiempo a la reflexión y ser capaz también de entender las debilidades para poder realizar las mejoras al respecto. Estoy convencido de que la principal razón para el éxito de una empresa somos las personas que estamos cada día trabajando para hacer que avance el proyecto y por esto es necesario tener muy claro las capacidades de cada uno para que el resultado sea lo mejor posible.

La falta de foco me sigue pareciendo uno de los grandes problemas de muchas startups, cuando aún no han comprobado si lo que están haciendo tiene la acogida merecida en el mercado, ya están pensando en hacer otra cosa. Muchos emprendedores que me cuentan sus ideas de negocio se pasan mucho tiempo dándome todo tipo de explicaciones sobre todo lo que va a hacer su empresa y yo pienso que cuando más sencillo sea un negocio mejor va a funcionar. Si nos fijamos por ejemplo en Google en sus comienzos su web únicamente tenía una caja para escribir un texto y un botón para buscar. También por ejemplo en el caso de Twitter donde solo había una caja para escribir 140 caracteres y un botón de publicar.

Ninguna startup debería permitirse el lujo de tardar más de seis meses en sacar su producto al mercado, me parece fundamental tener un mínimo producto viable que los usuarios puedan empezar a probar y que la empresa pueda empezar a saber si realmente la gente está interesada en usarlo. Para poder hacer esto tenemos que tener muy claro cómo debemos hacerlo y debemos estar completamente enfocados en realizar aquellas tareas que vayan encaminadas a conseguirlo, eliminando todo aquello que resulte superfluo o nos aleje de nuestro objetivo.

Tener a todo el equipo remando en la misma dirección es prioritario y para ello creo que hay dos aspectos fundamentales, por un lado una persona que marque el rumbo a seguir y además que cada uno tenga muy claro qué es lo que mejor sabe hacer para poder aportarlo al conjunto de cara al éxito de la empresa.

Fuente: Emprendo con Vodafone.

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