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martes, 1 de octubre de 2013

Un estudio revela los siete pecados capitales que cometen los directivos actualmente

Los directivos actuales cometen muchos fallos en la gestión y especialmente en los momentos críticos, donde se necesita actuar bajo unas medidas ya meditadas con anterioridad para que la empresa y su imagen salga lo más ilesa posible del conflicto. Una consultora especializada en el incremento de valor de las empresas y en proyectos de mejora de procesos, ha realizado un análisis con el que ha detectado los "siete pecados" capitales que se cometen en la gestión que actualmente realizan los directivos españoles. 

Pecado 1: No cumplir o mejorar los objetivos marcados. La mayoría de los directivos tienen tendencia a relativizar o a interpretar los objetivos marcados. Esto provoca graves ineficiencias en gestión, el objetivo principal se diluye, por lo que hay que crear canales de comunicación interna tanto ascendentes como descendentes. La organización debe de alinearse en conseguir los objetivos marcados por los principales responsables de la misma.


Pecado 2: No innovar. La innovación es un factor diferencial en la excelencia, una vez se hayan agotado los caminos tradicionales de gestión. Buscar constantemente nuevas fórmulas para diferenciarse de la competencia.
 
Pecado 3: No mejorar. La autocomplacencia es el peor enemigo del directivo, debido a que no avanza todo lo que puede en la mejora de su ámbito de responsabilidad y lo que es peor, se queda atrás de las nuevas tendencias y no aprovecha las oportunidades que le brinda el mercado.
 
Pecado 4: No comunicar. Los resultados a conseguir y los resultados conseguidos deben saberse expresarse de forma clara, eficaz y concreta a todos los miembros del equipo: colaboradores, compañeros, superiores y terceros.
 
Pecado 5: No considerarse como un centro de beneficio. La excelencia se consigue cuando todo directivo considera su posición como un centro de recursos y no un centro de coste. Todas las posiciones en la empresa deben orientarse hacia una mayor productividad.
 
Pecado 6: No escuchar ni ser humilde. Escucha activa y humildad. La perfección en la gestión solamente se alcanza desde la humildad de reconocer que siempre se puede dirigir mejor desde la prudencia y siempre tener presente el trabajo humano realizado.
 
Pecado 7: No tener determinación.  El directivo excelente es aquel que defiende su visión de negocio y su criterio siendo coherente en sus acciones y en sus consecuencias.
Fuente: Forbes Magazine 

 

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