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jueves, 22 de agosto de 2013

¿Cómo podemos ser innovadores?

Muchos despachos quieren implantar una cultura basada en la implicación de todo el equipo en el diseño y aplicación de nuevas ideas, pero no es fácil.
 
Desde hace tiempo estoy obsesionado con la innovación y así se lo transmito a todo el equipo de mi despacho. Tenemos que hacer cosas que nunca habíamos hecho antes, lanzar nuevos servicios, buscar alianzas..., pero lo cierto es que me está costando y a veces me siento como un predicador en el desierto. Somos una firma de abogados especializados en mercantil y en procesal, relativamente joven, aunque ya tenemos una trayectoria de casi diez años de presencia en el mercado. En resumen, tengo claro que solamente podremos competir si somos capaces de innovar.
 
La respuesta
 
Todos los despachos que intentar trabajar e invertir en innovación lo hacen desde una doble vertiente, la institucional, es decir, como firma u organización, y la individual, esto es, lograr que sus profesionales y empleados de cualquier nivel produzcan y aporten conocimiento en sus áreas o departamentos.
 
La innovación puede influir en muchas áreas del despacho, no solo en las nuevas tecnologías, también puede influir en la estrategia, en la organización, en los recursos humanos, en las finanzas, en el marketing, en la calidad, en la gestión del conocimiento, en la relación con los clientes, en los servicios e incluso en el medio ambiente y la responsabilidad social.
 
La innovación puede ser absoluta, es decir, que lo sea respecto al mercado en general y al propio despacho, o bien enfocada únicamente respecto al despacho. Por poner ejemplos concretos, puede consistir en desarrollar un servicio novedoso, innovar en la forma de darse a conocer o vender, en la forma de trabajar, en el modo de ofrecer un determinado servicio.
 
Para que un despacho sea realmente innovador no es necesario que tenga un departamento de I+D, sino más bien es un tema de actitud, de valores y de mentalidad. Los socios o directivos del despacho deben invertir y empujar a sus equipos para que las cosas sucedan, que sean posibles, y esto no se consigue con un cursillo acelerado de un día o con discursos brillantes, debe existir un plan de acciones con resultados concretos y operativos a medio y largo plazo.
 
Finalmente, la innovación en los despachos va muy ligada a la anticipación, a la capacidad de adelantarse y de adaptarse a los cambios del entorno y del mercado. Si el despacho está atento a lo que ocurre en su entorno, a lo que se está haciendo en otros países, a lo que hace la competencia, a los cambios normativos y, sobre todo, a lo que de un modo latente está pidiendo el cliente, es más fácil que exista innovación. Anticipación e innovación, conceptos ambos directamente relacionados. La mayoría de firmas que están identificadas como innovadoras o incluso las que han logrado premios internacionales, en el fondo lo han conseguido porque han sabido anticiparse a un cambio normativo o han buscado un solución jurídica diferente a una problemática de un cliente o de un sector.

Fuente: Cinco Días. 
 
 

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