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martes, 30 de julio de 2013

Sepa cuáles son los principales enemigos de la innovación

No obstante la puesta en marcha de potentes iniciativas destinadas a potenciar la innovación, en nuestro ecosistema empresarial aún persisten serias dificultades para que las compañías desarrollen proyectos innovadores y permitan a sus trabajadores espacios de intraemprendimiento. Tener un mercado poco competitivo y resistencia al cambio asoman como causas principales.
 
En la medida que en Chile siga siendo relativamente fácil ganar dinero sin tener la necesidad de innovar, no van a estar dados los incentivos para generar innovación.
 
 En el último tiempo, nuestro país ha dado importantes pasos para promover la innovación. Sin ir más lejos, este 2013 fue nombrado como el Año de la Innovación, hito que ha sido acompañado por nuevos cuerpos legales y un sinnúmero de iniciativas que tienen como objetivo acercar la innovación a la sociedad y a las empresas públicas y privadas.
 
Uno de los ejemplos más claros de fomento a la innovación, lo constituye la nueva ley de incentivo tributario a la investigación y desarrollo (I+D) que realicen las compañías, vigente desde el 7 de septiembre del año pasado. Cuerpo legal que no sólo aumenta el monto del incentivo y amplia el ámbito de aplicación del incentivo, que antes era solamente extramuros. Ahora también es intramuros y permite incorporar a mayor cantidad de empresas pequeñas y medianas a este esfuerzo.

Sin duda que se trata de buenos ejemplos que ayudan a tener un ecosistema innovador más robusto. Sin embargo, persisten dificultades que frenan la innovación y existen amplios espacios por donde avanzar. El director de Innova Chile de Corfo, Conrad Von Igel, dice que no obstante Chile cuenta con un gobierno comprometido con la innovación, además de producción científica de gran calidad y una masa crítica de emprendedores y empresas que reconocen la importancia de la innovación para su competitividad, persisten debilidades que subsanar. Explica que éstas se relacionan con la baja tasa de transferencia tecnológica de centros de conocimiento a los mercados, sobre todo en las pymes, y la escasa inserción de profesionales científicos-tecnológicos en el sector privado para aportar en la generación de nuevas oportunidades en los mercados. Asimismo, cree que nuestro país enfrenta la amenaza de estancarse, en lo que denomina la ‘trampa del ingreso medio’, “síndrome que ataca a algunos países que logran buenos ingresos y no consiguen sustentar ese crecimiento al no invertir en innovación y emprendimiento”.

A su vez, Raúl Rivera, presidente del Foro Innovación y miembro de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), cuenta que “en la medida que en Chile siga siendo relativamente fácil ganar dinero sin tener la necesidad de innovar, no van a estar dados los incentivos para generar innovación”. Explica que el desarrollo de la innovación se basa en la competencia y en querer ganarle al otro, pero que en la medida que eso no sea una realidad que apremie a quien tenga un negocio, “no habrá una real vocación de innovar, más allá de las palabras de buena crianza que se puedan dar”.

Coincide con lo anterior Iván Vera, director de Reset and Start-up (RASU), instancia que fomenta la innovación y el emprendimiento en los jóvenes, quien comentó que la competencia es clave para que haya innovación. “Por eso que en países como Cuba no hay innovación. En la medida que los mercados sean más profundamente competitivos, las posibilidades de innovación van a ir creciendo”. Y agrega que en escenario como el que vive el país donde se habla a menudo de los abusos del mercado, es un deber del Estado desarticular las ‘bombas de tiempo’ que se van produciendo y generar los mecanismos que propicien una sana competencia.


SECTORES POCO INNOVADORES
Asegura Rivera que unas de las áreas productivas donde menos se ve el fomento a la competitividad y por ende, hay escasos grados de innovación, son la banca y el sector de la distribución de los medicamentos, donde la falta de una regulación adecuada, impide la competencia e innovación. “Las normas que regulan al sector bancario datan de los años 80’, cuando fue necesaria una intervención para estabilizarlo, pero hoy ya no se justifican. Del mismo modo, el intenso lobby de algunos sectores, impide que se puedan vender remedios sin receta en los supermercados, como sucede en muchos países. Situación que hace que no se vea mucha competencia y que esos ejecutivos no estén muy animados para innovar. Cosa parecida dice que ocurre en el sector de las aerolíneas, donde a partir de la fusión de Lan con Ladeco, se propició una situación de hegemonía competitiva que no impidió que la primera innovara, pero que sí hizo que mucho de los costos asociados los terminaran pagando todos los chilenos. En relación a la banca, Iván Vera piensa que es una industria que sí ha tenido episodios de innovación, como lo fue la bancarización de mucha gente que no tenía acceso a las herramientas del sistema financiero.

En tanto, Javier Salcedo, gerente general del Club de la Innovación, piensa que la primera dificultad que hay es que los propios directorios de las empresas se convenzan de la necesidad de innovar. Apunta a un cambio cultural en los ejecutivos para que vean la real necesidad de promover la innovación. “Se trata de un fenómeno que no es rápido, que demora algunos años en cuajar y en constatar que la competencia desarrolla nuevas ofertas de valor y que, por lo tanto, ellos tampoco pueden quedarse afuera”. Salcedo hace el símil con el marketing, que décadas atrás irrumpió como una nueva área de las empresas y hoy nadie imagina una compañía sin ellas. “Lo mismo ocurre con la innovación; estamos en pañales, pero en un futuro no habrá firma en el país en la que no sea considerado un departamento que se encargue de la innovación que busque nuevas formas de hacer las cosas para darle valor a la empresa. Se trata de un proceso paulatino, pero irremediable porque todas estarán obligadas a innovar si quieren sobrevivir”, afirma.

Respecto a la necesidad de tomar riesgos, coincide en que no ocurre en muchas industrias debido a que no lo necesitan y porque está asociado al fracaso. “Sin embargo, cuando se opta por el camino de la innovación, aunque demoren, los beneficios tienden a llegar y se trata de una senda sin retorno”. Además, cree que a muchos ejecutivos les falta atreverse a tomar esta decisión y que todavía no tienen claro que innovar es una inversión y no un gasto”.

Por su parte, el director de RASU opina que si los gerentes generales no tienen en su “cabeza, corazón y guata” el espíritu de la innovación, no hay nada que hacer. Ve que a nuestra empresas le faltan líderes que sean capaces de encabezar procesos innovadores. “Hoy, los gerentes generales, o no entienden de qué se trata la innovación o no saben cómo llevarla a cabo. Basta que exista la convicción profunda de la necesidad de crear valor para hacerlo. Más allá de la competencia que haya. Si en los años 90′ Javier Etcheverry no hubiese estado convencido en un 100% sobre la necesidad de modernizar la plataforma del Servicio de Impuestos Internos (SII), tan elogiada en todo el mundo, hoy no existirían las cómodas devoluciones que conocemos en la Operación Renta”.

EL DESAFÍO DEL MERCADO COMPETITIVO
El presidente del Foro Innovación puntualiza que el gran desafío que tiene el país se relaciona con generar un gran mercado realmente competitivo, considerando que nuestra economía no es propiamente de mercado dada las distorsiones existentes a la competencia. “La teoría del libre mercado dista mucho de la realidad de muchos mercados. Los países que no logran sustentar economías de mercado, finalmente son países ricos por lo que tienen y no por lo que hacen, que es lo que promueve la innovación”.
 
A su vez, Salcedo dice que otro gran enemigo de la innovación en las empresas chilenas es que todavía no se ha asimilado que se trata de un proceso sistemático y controlado, en el que se procura manejar todas las variables que ahí intervienen y que tiene una metodología clara. “Todavía hay ejecutivos que piensan que innovar está asociado a ingenieros locos que tienen ideas disparatadas. Nada más lejano a la realidad”.

Asimismo, plantea la necesidad que exista mayor educación ejecutiva, para lo cual explica que hay una aceptable oferta de máster en innovación y otros programas similares “para que los que dirigen las empresas se pongan al día y puedan conocer los ejemplos que de innovaciones exitosas”. Además, cree necesario que los casos exitosos sean conocidos para que tengan un efecto multiplicador y apalanque la innovación, así como mejorar la cultura de protección de la propiedad intelectual como una manera de blindar la I+D que se hace dentro de las empresas. “Nos falta mucho camino aún”.
Raúl Rivera piensa que muchas cosas cambiarían si tuviéramos mejores regulaciones. Cree que si la plataforma Cumplo no tuviera los problemas que le han hecho desde la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras y desde la propia Asociación de Bancos, tendríamos un buen punto de partida para introducir más competencia en el sistema financiero desde una plataforma que de innovadora. “Si a Cumplo lo dejan volar, los bancos y retail se verían en la obligación de ponerse innovadores o simplemente pierden a sus clientes”. 

 
Fuente: Innovación.


 
 

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