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viernes, 19 de julio de 2013

Las tres fases para convertirse en emprendedor

"Lo importante no es caerse, sino caerse y levantarse", asegura Fernando Giner, economista y autor del libro 'Trece principios para emprender'. En un entorno tan inestable como el actual, es necesario animar a los jóvenes con ideas "creíbles y viables" a abrir su negocio, porque a pesar de todo, existen numerosas oportunidades, señala Giner.

En su libro, de tan solo 15 páginas y con el que pretende animar a los jóvenes a emprender, el autor recoge los valores de cuestionarlo todo: el sacrificio, la estrategia y su alternativa, la auditoria mensual y el diseño, entre otros. El libro fue escrito después de que Giner descubriese en sendas conferencias universitarias que existen "grandes ideas" pero al mismo tiempo el "miedo" impide actuar.

Por ello divide el proceso de crear un negocio en tres fases.

1. Desarrollar la idea. En este punto se lleva a cabo la planificación del negocio, se desarrolla la idea. Es imprescindible creer en uno mismo para llevarla adelante. Es fundamental que las ideas viables "no se queden en el cajón", asegura Giner.

2. Superar el miedo. "En muchas ocasiones está el impedimiento de la financiación, pero en muchas otras prima el temor y la búsqueda de seguridad y estabilidad", reconoce el economista. Por ello, Giner advierte de que el concepto de empleo como lo hemos cogido hasta ahora, basado en la estabilidad, no va a volver, y el coste de emprender es cada vez menor, por lo que hay que arriesgar.

3. Pasar a la acción. Una vez que tenemos una idea y vencemos el miedo, llega el momento de llevarla a cabo. Para ello, el autor recomienda que la estructura de costes fijo debe ser la mínima posible, para evitar que no se pueden compensar con la falta de ventas o el retraso en los cobros.
 
Para ello, es imprescindible que el emprendedor sepa el coste de "abrir la persiana" cada día, y si es asumible. Asimismo, hay que conocer qué error en la previsión de ventas puede soportar, y establecer un máximo de pérdidas que puede asumir, para disminuir el riesgo.
 
Otra idea básica es tratar de externalizar todos los servicios auxiliares que sea posible, para tratar de reducir al máximo los gastos estructurales. En el mismo sentido, es muy interesante la posibilidad del co-working, que consiste en compartir el espacio de trabajo para disminuir los costes fijos con profesionales del mismo sector.
 
Por último, Giner pide que el apoyo publico vaya siempre enfocado a la financiación y simplificar y agilizar los procedimientos para poner en marcha los negocios. Asimismo, lamenta que no ocurra lo mismo que en el modelo anglosajón, donde el fracaso es sinónimo de experiencia y "mayor valor" para la persona.
 
En este sentido, destaca que su libro no sirve solo para los jóvenes, sino también para las persona de más de 50 años y que tienen muy complicada su reincorporación al mercado laboral también pueden aprovechar su experiencia, que podría ser un valor para emprender. 
Fuente: El Economista.
 
 

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