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jueves, 21 de febrero de 2013

Los emprendedores optan por reducir el riesgo y abren 52 franquicias en un año

El autoempleo se ha convertido en la única opción para quienes se cansan de esperar la llegada del trabajo por cuenta ajena. Pero la aventura empresarial en los tiempos que corren es un riesgo y más aún si el que se inicia en ella lo hace por vez primera, u obligado por un inesperado despido. Quizás por ello, el sistema de expansión mediante franquicias se está convirtiendo en una posibilidad que gana atractivo no solo para las empresas consolidadas que quieren crecer dentro y fuera del país, sino para quienes se animan a establecerse por su cuenta. El pasado año se dieron de alta en la provincia de Valladolid 52 establecimientos franquiciados, que elevan la cifra global de centros a 321.

Los datos son positivos no solo porque contrastan con la tendencia a la baja de los últimos años y porque las franquicias mantienen en Valladolid dos millares de empleos en un momento en que el paro es la principal lacra, sino porque han conseguido que el sector eleve su facturación en la provincia hasta los 105 millones de euros. Según aseguran desde empresas como la consultora Erpasa Consulting, porque los negocios franquiciados tienen más garantía de éxito. No hay que darse una vuelta por el centro de la ciudad para comprobar qué rótulos están consiguiendo insuflar algo de vida en el cada vez más desolador panorama de locales vacíos.

«Emprender en franquicia ofrece un margen de riesgo menor, ya que el modelo empresarial ha sido probado en otras ciudades. El emprendedor –explica la directora general de la consultora, Priscilla Ramírez,– está acompañado en todo momento y disfruta de formación y apoyo constante». El modelo consiste, muy esquemáticamente, en que una empresa (franquiciador), cede a otra (franquiciado), a cambio de una contraprestación económica directa o indirecta, el derecho a desarrollar un negocio ya experimentado de comercialización de productos o prestación de servicios. Ambos mantienen una independencia jurídica y patrimonial, pero colaboran conjuntamente en el desarrollo de un negocio que repercute en la situación empresarial o profesional de los dos.

El empresario asume menos riesgos que un emprendedor habitual pero, todo hay que decirlo, reduce su margen de maniobra y precisa de una mayor inversión. También es cierto que la situación económica y los problemas para acceder a créditos bancarios han hecho que las enseñas estén rebajando tanto las condiciones económicas (canon de entrada, royalties y canon de publicidad) como las exigencias al franquiciado: inversión mínima para crear la imagen de marca, metros cuadrados de los locales, ratio de población, etc.

Como sucede en el resto de España –pero más en una provincia que ocupa el tercer puesto en lo que a metros cuadrados de grandes superficies se refiere– no todos los establecimientos franquiciados que operan en Valladolid cuentan con local propio. Algunos de los emprendedores han optado por el formato 'corner', o mostradores, con el que se ahorran gastos añadidos como el alquiler o la luz y, otros, son redes comerciales puras y dudas. En este último caso, el empresario puede trabajar desde casa (sin grandes inversiones ni grandes riesgos) y comercializar los servicios o productos del franquiciador a cambio de la exclusividad geográfica, la formación o el soporte informático.

Por lo demás, Valladolid se caracteriza por su especialización ya que, aunque a nivel nacional los emprendedores en el sistema de franquicia se decantan también por otras opciones como el 'retail' (venta de productos al público), la hostelería y la alimentación acaparan las preferencias del emprendedor. De hecho, según los datos que maneja Erpasa Consulting, uno de cada tres establecimientos franquiciados en la provincia pertenece a estos sectores.

Ramírez anima a los empresarios a decantarse por este modelo de negocio frente al tradicional aunque, advierte, solo desde la cautela y con un asesoramiento especializado se evitan los malos entendidos y las consecuencias de la letra pequeña a medio o a largo plazo. «Hoy en día en España hay dos mil centrales franquiciadoras pero no todas funcionan y hay que hacer un estudio zonal. Lo que era negocio hace unos años por el rumbo del mercado ya no lo es. Nosotros –añade la directora general de la asesoría– comprobamos cuestiones como el modelo de éxito, la existencia de márgenes para compartir, que haya un proyecto y estrategia de crecimiento de manera profesional con consultores con criterio y experiencia , la fortaleza y solvencia de la central franquiciadora y, desde luego, que exista un terreno y mercado contrastado para desarrollarse».

La provincia no solo encabeza el 'ranking' regional, sino que cuenta con nueve enseñas de las 31 que tienen su sede social en la comunidad. Las centrales franquiciadoras que operan son: Babyroom, Eh voilá!, Ihpe, Guías Maral, Abalorium Abalorii, Cocinola, Publi.ess, Remolques.com y The singular Kitchen.

Fuente: El Norte de Castilla.

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