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miércoles, 16 de enero de 2013

Que tu empresa no sea una cárcel laboral para tus empleados

Los inversores se fijan más en las personas –tu equipo– que en el proyecto. Cuando crees tu nueva compañía, procura que ésta mantenga los retos que motiven permanentemente a tus profesionales.

Los negocios creados por los emprendedores generan nuevos perfiles profesionales difíciles de encontrar. Por eso un buen equipo –antes incluso que la idea– es la mayor joya de una start up. Además de reclutarlo debes saber mantenerlo motivado. Haz que tu nueva empresa sea un caldo de cultivo para la creatividad y los retos. No dejes que ninguno de tus profesionales se sienta en una cárcel laboral o crea que ya ha tocado techo.

Piensa que si hasta el momento has conseguido retener a los mejores es porque gran parte de los profesionales que se interesan por el trabajo en una start up buscan trabajar por proyectos, se sienten mas identificados con esos proyectos que con la empresa por su marca. Además, les tienta la posibilidad de colaborar con un equipo de profesionales de primer nivel de quien se puede aprender y con quien es posible crecer profesionalmente.

* En tiempos difíciles, cautiva a los más valiosos
Ahora es el momento de demostrar que los valores que contabas al lanzar tu compañía son una realidad. Si ahora haces y demuestras que aprecias el talento, te ganarás la fidelidad de los mejores. En tiempos de crisis, cuando escasea el empleo, casi todos se aferran a lo que tienen y a menudo algunos directivos confunden ese agarre con fidelidad y compromiso.

Apuesta por gente muy preparada en determinadas áreas pero retribúyeles adecuadamente

* No desperdicies el esfuerzo que has realizado
Según datos del Consejo Superior de Cámaras, un 49% de las compañías contrata a empleados que cuentan con la formación adecuada, y un 40% de los trabajadores se forma trabajando. Esto a las firmas no suele importarles, y menos aún a las start up que crean nuevos perfiles y requieren de profesionales distintos. Se debe asumir que hay una serie de competencias que no se dan en aquellos que llegan al mercado laboral. Las universidades dedican mucho esfuerzo en transmitir conocimientos, pero éstos sólo se adaptan a las necesidades de las empresas en la mitad de los casos. Si has realizado un esfuerzo de adaptación y formación, procura motivar a esos profesionales y evita que sientan la tentación de abandonarte.

* Valora la creatividad que no desprecia el realismo
Las personas con alto desempeño lo son en organizaciones menos jerárquicas que favorecen la creatividad y la asunción de riesgos. La obediencia debida y la organización rígida son cortapisas para los excelentes.

No te olvides de procurar un trabajo diverso a tu plantilla, porque eso aumenta su empleabilidad

Si has hecho las cosas bien, habrás buscado socios y colaboradores que piensan de forma distinta y que revolucionan la organización todos los días. El emprendedor creativo debe aliarse con un equipo original que aporte respuestas diferentes, pero con capacidad para que se puedan realizar las ideas disruptivas.

La compañía que has creado deber ser el caldo de cultivo que estimule y premie el reto: se trata de un entorno en el que se acepta el pensamiento diferente, en el que no hay una única respuesta correcta.

Favorece el entorno que celebre los éxitos pero que no penalice el fracaso, porque este es una oportunidad de aprendizaje. Ese pavor al batacazo es uno de los mayores frenos para la creatividad.

Lo más importante para que se dé la creatividad es que ésta se ha de producir un entorno adecuado. Como emprendedor y fundador de la empresa tú debes ser el jefe que permita opiniones divergentes, aunque sea molesto que te lleven la contraria.

Hace falta un clima laboral en el que los compañeros no penalicen ideas distintas, y tiempo para ello (compañías como Google conceden un 10% del tiempo de sus trabajadores para que éstos lo dediquen a innovar).

Debes generar una cultura que se cuestione a sí misma y fomente la exigencia de ideas nuevas. La llegada o captación de empleados rupturistas es un reto para la capacidad de gestionar el cambio: cuando se busca y se encuentra a profesionales que pueden generar alternativas, eso resulta incómodo para algunos gestores, ya que inevitablemente se trata de integrar a personas que les van a retar.

* Sé creativo a la hora de retribuir a tus profesionales
La situación actual implica ciertas dificultades para gestionar la motivación, pero debes asegurar a tus empleados que barajas ciertas opciones a pesar de los impedimentos para un aumento salarial.

Lo primero que debes hacer es reconocer y recompensar la creatividad de tus empleados y colaboradores.

Recurre a fórmulas de retribución flexible o recompensa a tus empleados con días libres. Puedes ofrecer opciones sobre acciones para compensar a perfiles muy cualificados, o incluso flexibilizar la jornada y facilitar el teletrabajo a tus empleados.

No olvides la posibilidad de procurar un trabajo diverso a tu plantilla, algo que puede suponer también un incentivo que rompe con la monotonía laboral y contribuye a aumentar la empleabilidad de quienes trabajan contigo.

* Evita que la mediocridad espante a los mejores
Los empleados más valiosos tienden a abandonar una organización que muestra un alto grado de tolerancia hacia la mediocridad. Haz todo lo posible por no convertir el entorno laboral que has creado en una maquinaria que promociona al incompetente. El gran error es reconocer a las personas con peor rendimiento para quitárselas de encima, y quedarse con los que suelen sacar las castañas del fuego.

Huye de las políticas que tienden a premiar a aquellos que encuentran una forma de vivir tranquilos, sin trabajar o trabajando en agradar a sus jefes, aparentando estar en el lugar adecuado en el momento preciso y con gran habilidad para esquivar tareas y funciones delicadas y expuestas.

* Ten en cuenta los peligros de la sobrecualificación
Si la ausencia de experiencia o de preparación supone algunos problemas, sobre todo en la fase inicial, no desprecies las dificultades que te puede causar la sobrecualificación de alguno de tus profesionales.

Apuesta por gente muy preparada en determinadas áreas, pero retribúyeles adecuadamente.

La frustración que a la larga puede provocar la sobrecualificación puede ser combatida invirtiendo un tiempo extra en diferentes aspectos del negocio en el que uno está embarcado: enseña o desarrolla tareas de mentoring para los miembros de la organización.

Encuentra mentores dentro de la empresa que les ayuden a entender las verdaderas necesidades de la compañía.

Fuente: Página web Expansión.

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