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domingo, 18 de noviembre de 2012

Una sociedad sin educación de calidad, es una sociedad sin futuro

Una de las palabras que más se repiten en los últimos años es la de ‘emprender’. Emprender y emprendedores se han convertido en casi una suerte de conjuro mágico contra la crisis. ¿Serán los emprendedores quiénes nos saquen de la brutal recesión económica? ¿Es lanzarse a la piscina de la propia empresa una alternativa en un país con unas tasas de paro cada vez más altas? 

Emprender puede ser una solución, aunque no es ni sencilla ni mágica. Mario Alonso es economista y abogado y además es el presidente y el fundador de una firma de consultoría corporativa que ayuda a los emprendedores en el camino para convertirse en empresarios. Alonso conoce, por tanto, de primera mano los riesgos, las necesidades y las alegrías a las que se enfrentan. 

- En 2011 crecía la actividad emprendedora en España un 34,8% según el 'Informe GEM (Global Enterpreunership Monitor), aunque según advertía este mismo documento el aumento se debía fundamentalmente al incremento del paro y a la necesidad de buscar alternativas de empleo. Sin embargo, son muchas las voces que aseguran que «España no es un país para emprendedores». ¿Es esto realmente cierto? ¿En qué lado de la balanza tenemos más asignaturas pendientes, por parte de los emprendedores o de la Administración? 

El problema de la falta de emprendimiento en nuestro país es en gran parte cultural. Nuestra sociedad no valora a los empresarios, cuya imagen se relaciona más con la búsqueda de la riqueza, la escasa moralidad, el aprovechamiento de sus empleados, etc. Quizá haya que buscar esta creencia en nuestras raíces católicas, religión que no aprueba el enriquecimiento como objetivo, frente a la protestante, propia de los países anglosajones. Además, el empresario fracasado queda estigmatizado. En otras culturas, el fracaso forma parte del éxito. Por otra parte, España necesita un notable cambio en la educación de los niños y jóvenes. Una sociedad sin educación de calidad es una sociedad sin futuro. 

- Probablemente el principal escollo al que se enfrenta el emprendedor es el acceso a la financiación. Una de las iniciativas que desde distintas esferas pretende impulsarse es el fomento de la inversión privada a través de incentivos fiscales. ¿Considera que esta propuesta es viable y puede realmente suponer un revulsivo? 

No hay duda de que la financiación de proyectos e iniciativas empresariales representa en muchas ocasiones una barrera infranqueable para los emprendedores. Debe buscarse la doble vía de potenciar las subvenciones, los créditos blandos, participativos, etc., desde las diferentes administraciones, y propiciar un marco fiscal ventajoso para las entidades privadas que apoyen estos proyectos. Existen experiencias anteriores en este sentido, como los incentivos a las inversiones en el MAB (Mercado Alternativo Bursátil). 

- Otro de los retos a los que se enfrenta el emprendedor español es la necesidad de ampliar el mercado en el que opera. En este sentido, la internacionalización ha dejado de ser una alternativa, para convertirse casi en una obligación. ¿Son conscientes de ello los emprendedores españoles? ¿Cómo se debe abordar la expansión de un negocio en otros países? 

La expansión internacional es una asignatura pendiente de las pymes españolas. Aunque en España existen grandes multinacionales en sectores como las telecomunicaciones, la energía, la moda, etc., las pequeñas empresas están ahora dándose cuenta de que en un mundo global solo se puede competir de forma global. 

La internacionalización es un reto difícil, que requiere contar con consultores especializados que conozcan las características propias de cada mercado, la legislación, los diferentes operadores, los usos locales, etc. 

- Desde distintos colectivos se ha alzado la voz sobre el fracaso de la Ley de Morosidad y, en concreto, se demanda que incluya un régimen sancionador que la haga más efectiva. ¿Cree que ésta sería una solución definitiva o que tendría que incorporar algún otro aspecto? 

La morosidad en España es un problema extraordinario que se retroalimenta continuamente. Sería en primer lugar la propia Administración (estatal, autonómica, local) la que debiera cumplir estrictamente los plazos que se acuerden, para a partir de ahí ser muy exigente con los incumplidores. En todo caso, ello está directamente relacionado con la absoluta falta de acceso al crédito para las empresas. En la medida que el crédito empezara a fluir, sin ninguna duda que la morosidad descendería. 

- Asimismo, el IVA se ha convertido en un grave problema para los emprendedores al igual que para el resto de empresas. En otros países como Irlanda existe un mínimo de facturación a partir del cual las start ups están exentas de IVA ¿Sería esta una medida viable en España? 

El IVA es un impuesto neutro para las empresas, ya que no repercute directamente en ellas, aunque obviamente si lo hace en los consumidores finales, en muchas ocasiones sus propios clientes. 

La demanda fundamental de las start ups no es tanto quedar exentas del impuesto, como agilizar al máximo los plazos de la devolución del IVA de las inversiones inicialmente realizadas. Otra ventaja fiscal que sería claramente bienvenida para estas empresas sería la drástica reducción de las cuotas a la Seguridad Social, al menos durante el periodo de lanzamiento de la empresa. 

- La retención del talento es otro de los hándicaps a los que se enfrentan los emprendedores españoles. A la oleada de migraciones que está viviendo el país, se suma la imposibilidad de retener a los profesionales más cualificados. ¿Cómo se podría mejorar en esa línea? 

Es cierto que el talento de nuestros jóvenes se nos está escurriendo entre los dedos. Para evitarlo se hace imprescindible que la Administración apoye la investigación, tanto por la vía directa, con becas y programas con dotaciones adecuadas, como por la vía indirecta, con incentivos a la creación de I+D+i, como el Patent Box.

Fuente: Página web Abc.

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