Ir a la web de Molina Ibáñez Consulting

jueves, 22 de noviembre de 2012

El Emprendedor Social


La figura del Emprendedor emerge con fuerza, casi necesaria, en el panorama económico actual. Las cualidades del Emprendedor tienen alto valor para forjar cambios. Si bien esta figura surge del sector privado y ha conseguido crear riqueza  en los países que se facilita su actividad, estos métodos que emplea podría aplicarse para obtener beneficios sociales. Nos referimos a los “emprendedores sociales”.

Según la definición empleada por la Fundación Schwab para el Emprendedor Social (Schwab Foundation for Social Entrepreneurship)... "Los emprendedores sociales impulsan la transformación e innovación sociales en varios campos, que incluyen educación, salud, entorno y desarrollo empresarial. Para poder atenuar la pobreza son necesarias la combinación de herramientas eficaces,  como la determinación del emprendedor, los métodos de gestión empresarial y la audacia para innovar y superar las prácticas tradicionales. El emprendedor social de forma análoga es un hombre de negocios, construye organizaciones fuertes y sostenibles sin ánimo de lucro, o bien con el objeto de obtener beneficios que puedan percibidos por la sociedad”.

Las empresas sociales también desarrollan actividades comerciales y son capaces de crear riqueza para conseguir objetivos humanitarios, y por tal razón debe considerarse una empresa. Deben ser solventes y mantenerse por sus propios medios. Compaginar su labor social y su balance económico. 

Si pensamos en el emprendedor social y en el empresarial vemos en ellos las mismas características tenacidad, creatividad, ambición y desenvoltura en situaciones de incertidumbre. Y cuando hablamos del emprendedor social nos referiimos a instituciones como sindicatos, ong’s, cooperativa o un club deportivo. Son estructuras que parten de la propia sociedad civil y de sus inquietudes. El surgimiento de estas empresas e instituciones reflejan el tejido sano de una sociedad y su capacidad emprendedora y de desarrollo.

El emprendedor y su creatividad abren caminos, nuevas perspectivas y visiones de una misma sociedad y una misma economía. La suma de emprendedores asemeja a un cruce de caminos que forman autopistas que llevan a lugares nuevos y diferentes. Una gran red que se retroalimenta de nuevas ideas y proyectos sociales que a su vez impulsan proyectos económicos. Los emprendedores son necesarios en tiempos de cambio. Vislumbran nuevas posibilidades de negocio, crecimiento y desarrollo social. El emprendedor pretende diseñar un nuevo tejido social abierto, innovador y resistente en un contexto global  como el actual ávido de nuevos modelos.

Como bien especifica  un artículo de la Harvard Business Review  “Una alianza para el cambio global”...“Las empresas hoy tienen la oportunidad de colaborar con las organizaciones ciudadanas para afrontar grandes problemas que ningún grupo ha podido resolver por su cuenta. El poder de estos acuerdos proviene de las fortalezas complementarias de los participante. Las empresas ofrecen dimensión, conocimiento de la producción y financiación. Los emprendedores sociales aportan redes sociales fuertes y un conocimiento profundo de las comunidades”. La combinación perfecta.

Sin embargo, para que la figura del emprendedor sea una realidad en acción es preciso que se de un factor imprescindible, la alquimia entre libertad y desarrollo. Va mucho más allá de las conexiones constitutivas. Las capacidades que tienen las personas para conseguir estos logros están bajo la influencia de las oportunidades económicas, las libertades políticas, y las facilidades sociales, de salud y la educación además del cultivo de las iniciativas. En este contexto sólo las sociedades libres facilitan el desarrollo de las capacidades de sus ciudadanos, entre los que está la capacidad emprendedora que impulsa el desarrollo social y económico.

Fuente: Página web fundraithink.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada