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martes, 30 de octubre de 2012

Emprendedores: cómo crecer en crisis y con un entorno social adverso

El número de nuevas empresas no ha dejado de crecer en España ningún año. Pese, y debido a la crisis, que actúa de acicate. elEconomista examina todos los vectores que rodean hoy al emprendimiento en las principales comunidades autónomas.

En Nueva Zelanda se necesita sólo un día para crear una empresa y comenzar la actividad. Sin más. Es el país, de los 185 analizados por el Banco Mundial en su ya conocido informe 'Doing Business', que ocupa el primer lugar de la clasificación sobre la facilidad para montar un negocio. España se sitúa en el puesto 136, tres más abajo que el año pasado, y se precisan 28 días para iniciar la actividad empresarial plenamente. Francia, colocada en el lugar 27, Portugal (31), Marruecos (56) o incluso Zambia -y otros países africanos- son teóricamente mejores lugares para emprender.

Sin embargo, pese a la crisis y pese a que el entorno legislativo y social sigue sin proveer el mejor caldo de cultivo, el número de nuevas empresas no deja de crecer año a año. Según datos facilitados por la firma especializada en información empresarial Axesor, de enero a septiembre de este ejercicio fueron 65.000 las nuevas sociedades creadas (1.150 más que en el mismo periodo de 2011, un alza del 1,7%). Servicios y hostelería se llevan la palma, aunque crecen las nuevas sociedades ligadas a la ciencia, la técnica o las nuevas tecnologías. Esto último sucede especialmente en grandes urbes, tal y como ha constatado este diario por medio de una amplia encuesta planteada a diferentes colectivos empresariales, de autónomos y pymes de las principales comunidades autónomas.

"Gran parte de los nuevos emprendedores surgen en torno al medio digital. Las redes sociales han otorgado una gran importancia a los contenidos web. El comercio electrónico y las tiendas virtuales están recibiendo un gran impulso en la venta de productos y servicios. Por otra parte, y a pesar de que en el sector hostelero han cerrado muchos locales, algunos emprendedores con creatividad siguen apostando por el valor tradicional, eso sí, con un toque de originalidad, buscando esa ventaja competitiva que marca la diferencia". Es el resumen, extrapolable a gran parte de España, que hacen desde la Confederación Nacional de Autónomos y Microempresas (Conae).

Otros entes como Madrid Emprende o la Asociación Independiente de Jóvenes Empresarios de Cataluña destacan la pujanza de las nuevas iniciativas ligadas a tecnologías, ingeniería, redes sociales y aplicaciones de movilidad.

¿Quiénes son los que siguen apostando, y además de manera creciente, por emprender? Desde la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje) definen un perfil igualmente común en gran medida al conjunto del país. "Debido a la situación actual, ha aumentado el número de emprendedores que se lanza a crear su empresa como resultado de una situación personal de desempleo. Seis de cada diez son hombres, aunque ha aumentado el número de mujeres emprendedoras en los últimos años. Contamos con la generación de emprendedores mejor formada de todos los tiempos, con un alto nivel de estudios y con una edad que oscila entre los 25 y 35 años mayoritariamente".

Desde Aje Málaga completan estos rasgos, aportando la visión desde una comunidad fuertemente afectada por el desempleo. "Desgraciadamente, una gran cantidad de personas que se plantea emprender una actividad empresarial está en situación de desempleo, y es lo que denominamos autoempleo. Toman esta iniciativa como medida para salir de esta situación y en menor medida porque ven en la crisis una oportunidad de negocio. Ya no estamos en la etapa en que la gran mayoría de emprendedores provenían de sectores casi eminentemente tecnológico y universitario (que los hay y muy buenos, tenemos grandes emprendedores enmarcados en EBTS), o que se embarcaban a una edad muy temprana. Es un hecho generalizado la apuesta por el autoempleo. También nos encontramos que el emprendimiento ya tiene en cuenta, por la crisis, otros mercados, orientándose en muchos casos a la internacionalización como otro de sus intereses", explica Javier Noriega, presidente de la rama malagueña de Aje.

¿Cómo es el perfil del emprendedor?
Desde la organización homóloga en Madrid se apuntan aún otros matices sobre el perfil estándar: "Hablaríamos de un hombre entre 30 y 35 años, soltero, con una alta capacitación técnica, pero escasa experiencia en negocios y en gestión de procesos de innovación. Las crisis y los procesos de regulación de empleo despiertan cierta tendencia a emprender por necesidad, aunque la escasez de recursos y la reticencia a asumir riesgos siguen suponiendo un importante freno al emprendimiento. No obstante, sí podemos percibir un incremento de la visión del autoempleo como alternativa profesional".

Algunas voces de jóvenes emprendedores, que cumplen ese perfil a grandes rasgos, detallan qué es lo que se encontraron al empezar y hacia dónde van. Una de las empresas estrella del emprendimiento vasco actual es Ideateca, del sector de nuevas tecnologías, promovida por Eneko Knörr, y que en estos momentos se encuentra inmersa en su implantación en el mercado norteamericano. Knörr hace una valoración en general positiva de las medidas ya programas de apoyo al emprendimiento en su fase inicial, aunque se declara "más partidario de grandes préstamos en lugar de pequeñas subvenciones a fondo perdido". En el caso de Ideateca apunta como barreras para el crecimiento de empresas de su sector "la falta de buenos programadores".

Otra firma ya emblemática en Euskadi, Gomavial (dedicada a la reutilización de neumáticos para procesos industriales), promovida por tres ingenieros vascos y andaluces y que acaba de ser elegida como mejor empresa española en el sector de las tecnologías limpias por Cleantech Open Spain (concurso internacional promovido por inversores), logró apoyos públicos para su nacimiento. Medidas que, según sus promotores, "son imprescindibles, porque de otra forma el talento no podría aflorar". Eso no es óbice para que señalen que lo menos positivo de los mecanismos de apoyo público sea "el papeleo, las justificaciones, los plazos, las previsiones y estimaciones..." y que en muchas ocasiones el cobro de esas ayudas "llega tarde", después de haber tenido que realizar los gastos o inversiones "y eso, a veces, merma las capacidades".

Por su parte, Xabier Uribe-Etxebarría es el promotor de Anboto, empresa de servicios de atención online, sustentados en la web semántica, que ha tenido respaldo público para la puesta en marcha de su negocio y anima a todos los emprendedores a buscar estos apoyos. En este caso, sí identifica como barreras para poner un negocio las gestiones administrativas necesarias para poder arrancar. Coincide con Ideateca en que cuando han necesitado más personal para crecer y asumir nuevos proyectos se ha encontrado con dificultades para encontrar personal formado.

La batida realizada para tomar el pulso a la actividad emprendedora ha preguntado precisamente cuáles son las principales barreras que se encuentran los nuevos empresarios. Más allá de la financiación, varias circunstancias se repiten: morosidad, burocracia y escasos incentivos para aminorar los costes iniciales. En menor medida se sitúa el miedo al fracaso y la ausencia de apoyos para las segundas oportunidades.

La barreras
No obstante, pese a lo mucho escrito y debatido sobre la sequía crediticia, es significativa la visión de Mariano Espallargas, director del Área de Creación de Empresas de Cámara de Zaragoza. "Normalmente, los emprendedores optan por crear empresas en las que se precisa escasa inversión porque con la crisis no se encuentra financiación barata y se recurre a ingresos de la familia o de los amigos, o bien a los recursos propios, y en estos casos la consecuencia es que se tiende a ser conservador y a asumir poco riesgo".

Sobre los -al parecer- perennes retrasos en los pagos, Conae se pronuncia con claridad: "Muchos comienzan a trabajar en un proyecto y, al término, no reciben el pago por su servicio, por lo que en lugar de ganar, pierden tiempo, esfuerzo y dinero. La actual Ley de Morosidad no ataja el problema, urge su desarrollo reglamentario para determinar una legitimación procesal activa para asociaciones y entidades a quienes el perjudicado ceda su representación, que garantice el anonimato del denunciante".

Desde Ceaje se resume en cuatro puntos lo que el empresario encara como principal dificultad, más allá de los recursos económicos: la maraña administrativa, que supone coste en tiempo y en dinero; las cargas fiscales; la falta de apoyo a las segundas oportunidades; y el miedo al fracaso y aversión al riesgo generalizados.

En este último sentido, más subjetivo, Jesús Ruiz, gerente de la catalana AIEC, asegura que históricamente hay un tipo de escollo cultural: "El empresario es el malo de la película y está estigmatizado y caricaturizado, en lugar de ser visto como la solución de la crisis porque se arriesga y crea puestos de trabajo, siendo la mejor arma para luchar contra el paro. Al margen de esto, hay una burocracia excesiva y exasperante, lentitud a la hora de conceder permisos, tasas y fiscalidad abusiva, pocas o nulas facilidades para la contratación laboral. Todo esto desincentiva al emprendedor".

Falta de cultura emprendedora en la administración que recalca igualmente la Aje malagueña, y que se suma a una fiscalidad "abusiva" que corta la iniciativa empresarial "porque desde el momento cero son todo obligaciones y pagos". Desde la capital de la Costa del Sol se lamentan, además, de la falta de orientación "para algo tan importante como es la generación y el desarrollo de empresas, que va acompañado de la falta de experiencia de ese joven que empieza".

Entre esos costes de arranque, y aunque es cada vez más común la fórmula del emprendimiento con el objetivo de autoemplearse tras haber quedado en paro, está el de personal. Desde Madrid Emprende se apunta en concreto a los costes de la seguridad social. Desde Coane se detalla cómo podría incentivarse la contratación: "Al menos durante los seis primeros meses, el coste correspondiente a la formación realizada por el empresario contratante al nuevo trabajador podría compensarse por los fondos de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, estando, a su vez, la citada contratación exenta de cotizaciones sociales durante los seis primeros meses desde su inicio. También proponemos una rebaja de cotizaciones sociales a las pymes (del 20% como mínimo) sobre las contingencias comunes abonadas por el empresario".

Santiago Serna, de Aje Burgos, lamenta, en general, el retraso en la aprobación de la Ley de Emprendedores que se prevé que incluya incentivos fiscales. "Debe ser prioritario como apoyo del autoempleo y la creación de empresas como salida a la crisis", afirma.

Otro aspecto clave es dónde acoger físicamente las iniciativas emprendedoras, lo que influye en el fondo sobre el contexto social en el que se desenvuelve el emprendedor. Rodeada de otros empresarios en viveros, con la opción de recibir la formación y las ofertas de servicios que necesita, la iniciativa tiene más visos de prosperar. La patronal malagueña CEM advierte, en cualquier caso, de que estos espacios y su desarrollo deben de planearse en coordinación con la iniciativa privada.

Acompañamiento
Desde AIEC matizan que los viveros "son una buena herramienta para un emprendedor en sus inicios, pero no suficiente si acaban siendo meras cesiones de espacio". Resalta su gerente, Jesús Ruiz, además, que debe haber un acompañamiento también una vez estén instalados. "La administración ha construido en demasiadas ocasiones viveros sin dar después un valor añadido, quizás buscando más la foto de la inauguración".

Coinciden desde Madrid Emprende en la necesidad de este apoyo a largo plazo: "Las actuaciones basadas en la concesión de subvenciones a fondo perdido sin ofrecer ningún tipo de acompañamiento son poco adecuadas porque fomentan la natalidad empresarial de manera artificial, lo que se refleja en el escaso número de empresas que se mantiene en actividad transcurrida la fase de arranque. Por el contrario, las actuaciones que buscan ofrecer un apoyo integral a los emprendedores tienden a tener un retorno más favorable". En su red de viveros, de hecho, sobreviven nueve de cada diez empresas, frente al 50% de mortalidad media en España.

Empresario rural versus urbano
Desde el área de creación de empresas de la Cámara de Zaragoza resaltan las diferencias que se aprecian según se emprenda en el entorno urbano o rural. Mientras en la ciudad se busca la oportunidad y la rentabilidad en el corto plazo, en el medio rural se emprende, no tanto por explotar un nicho de mercado, sino por recorrido familiar o por adaptarse al medio. Además, en este último caso -el medio rural-, la rentabilidad se busca más en el medio y largo plazo, se suele arriesgar más y hay más potencia económica porque la gente cree más en lo que sabe hacer.

Fuente: Página web El Economista.

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